Las mujeres, las movilizadoras

«Estas mujeres nos mostraron el camino. A nosotros, los otros actores que luchábamos por la Paz», afirma Nouha Cissé, militante activista por los derechos humanos en Casamance.

«Fue muy impresionante verlas», afirma, considerando que esa acción contribuyó a la toma de conciencia del sufrimiento de las poblaciones.

Mira atentamente la foto. Por sus ropas se comprende que son mujeres campesinas y en sus caras se lee cansancio y determinación. Se trata de una imagen de la primera marcha que realizaron las mujeres del bosque sagrado en 1999 de la comuna de Nyassia a Ziguinchor. Tardaron tres días en recorrer a pie los 25 km que separan ambas poblaciones, porque en el camino se pararon muchas veces a rezar y hacer rituales en diferentes puntos del camino, en lugares importantes místicamente para la comunidad diola.

Hay quienes dicen que los palos significan los hijos que habían perdido en la guerra. Otras personas afirman que los trozos de madera, como las calabazas, son objetos sagrados para alejar a los malos espíritus. Mucha gente afirma que iban descalzas durante el camino, por eso pensamos que esta foto se tomó ya a su llegada a Ziguinchor, delante del palacio del Gobernador. Allí reclamaron el cese del conflicto ante el representante del gobierno senegalés.

Llamamos la atención sobre esta acción, la primera de tres marchas similares, a las que se fueron sumando mujeres de otros pueblos, porque fue un hito en la consagración de las mujeres como actrices de paz y de gestión no violenta. “Las organizaciones de mujeres han sido clave en la evolución del conflicto. Su labor no está suficientemente reconocida y los diferentes regímenes políticos no han sabido activar las importantes contribuciones que han hecho las mujeres en estas décadas. Su trabajo ha sido subterráneo y raramente mediatizado porque ellas también lo han querido así hasta hace relativamente poco. La discreción y el secreto formaban parte de su manera de hacer paz”, comenta Ibrahima Gassama.

Para Seynabou Male esta acción fue clave porque fue un mensaje de las mujeres a las que no se veía y no se les escuchaba a menudo: “nos demostraron que estaban presentes y tenían mucho que decir”.

¿Quiénes fueron estas mujeres?

Clementine Manga

Nyassia, 1962

Clementine Manga es una de las mujeres que participaron en las marchas de Nyassia-Ziguinchor a finales de los 90. “Estábamos hartas de la situación, queríamos paz y así se lo dijimos al Gobernador”, nos cuenta en su casa de Daaru Salaam, comuna de Nyassia. Cuando el Gobernador les pidió identificarse decidieron no dar sus nombres. Cada una dijo “A nguessa Kassumay (Me llamo Buscadora de Paz, en diola)”, guardando así su anonimato.

Esta acción pacífica no fue del gusto de todas las personas y algunos rebeldes las amenazaron por haberlo hecho, incluso apalearon a algunas de las participantes. Lejos de desmotivarse, consideraron que debían seguir su tarea. Debían deshacer aquellos rituales que habían hecho para proteger a los rebeldes al principio del conflicto para que ahora pudieran dejar las armas y volver a casa sin temor a represalias. Es lo que llamaron “desminado místico”, proceso que actualmente sigue en curso.

Las mujeres senegalesas, y las casamancesas en particular, tienen una larga tradición de asociacionismo, que va desde las tontines o grupos informales de barrio para el préstamo de dinero por turnos o las hermandades religiosas femeninas, hasta entidades formalmente constituidas.

En el trabajo de construcción de paz realizado por las mujeres de Casamance, están presentes varias de estas agrupaciones, que siguen formas de organización y objetivos diversos pero que suman al proyecto común de estabilización social: grupos de promoción femenina, confederación de grupos de mujeres de Casamance (Le Réseau), la red de agentes de salud comunitaria o bajenu gox, etc.

Cuatro lideresas, representantes de cuatro organizaciones de la sociedad civil femenina, reconocidas socialmente por su contribución a la pacificación de la región, nos cuentan en este vídeo el papel de este movimiento heterogéneo de mujeres.

Al final escucharás a la presidenta de Kabonketoor, Fatou Cissé, compartir con sus compañeras una emocionante canción que habla de la esperanza de una mujer por volver al hogar que tuvo que dejar por culpa del conflicto.

Alimatou Souaré

Kagamen

«Es importante que las mujeres hablen con libertad, para comprender lo que han vivido y desarrollar estrategias conjuntas de apoyo»

Alimatou Souaré (1949) es una referente del movimiento por haber sido una de las primeras mujeres que se reunió con los rebeldes en los bosques donde viven escondidos. En 1983 organizó junto con cinco hombres, la primera marcha por la paz en Casamance. Es la fundadora de la ONG Kagamen, que nació para facilitar la vida de las mujeres y la infancia impactadas por el conflicto, sobre todo aquellas víctimas de minas antipersona, y también de apoyo a personas desplazadas.

Fatou Cissé

Kabonketoor

«El derecho a la vida es un derecho fundamental que debe ir acompañado de dignidad. ¿Qué es la dignidad? Es poder alimentarnos adecuadamente, educar a nuestras hijas e hijos, enviarlos a la escuela, tener acceso a la atención médica, etc»

Fatou Cissé (1963) es la presidenta de Kabonketoor que es una de las principales asociaciones que trabajan por la paz en Casamance. El nombre en diola significa “perdonarse mutuamente”. El perdón para ella consiste en aceptar las posibles faltas que una misma ha cometido hacia las demás, para preparar el corazón a la escucha de la otra persona. La asociación está compuesta por mujeres del bosque sagrado y han hecho mediación tanto con militares como con combatientes rebeldes. “Hubo muchas violaciones de los derechos de las mujeres, fuimos consideradas armas de guerra”, afirma.

Mame Ngom

USOFORAL

«Cuando eres una persona instruida tienes una responsabilidad: ser luz para el resto de mujeres»

Mame Ngom (1975) forma parte del Consejo de Administración de USOFORAL, organización creada en 1999 para involucrar a las mujeres en la construcción de una paz duradera, la cohesión social y el desarrollo económico en la región de Casamance. La palabra USOFORAL, significa en diola, la unidad y la solidaridad. “Una de nuestras principales reivindicaciones actualmente es participar de pleno derecho en las negociaciones de paz en Casamance, y no solo de manera consultiva”, afirma Ngom.

Jeanne Béatrice Manga

Plataforma de Mujeres por La Paz en Casamance

«Las mujeres son determinantes. Dijeron “stop”, dijeron “no”, dijeron “basta” a la violación de derechos»

Jeanne Béatrice Manga (1977) es la secretaria general de la Plataforma de Mujeres por la Paz en Casamance, compuesta por 14 organizaciones y más de 25.000 personas miembras. Fue fundada en 2010, para reagrupar a las asociaciones que trabajaban en una misma dirección, con el objetivo de unir sus fuerzas y hacer incidencia política con una sola voz. “Actualmente trabajamos en un libro blanco para guiar el retorno de las poblaciones desde un punto de vista de las experiencias de las mujeres en el conflicto. Hay que tener en cuenta lo que ellas han vivido para que no se repita”, dice.