El conflicto

«El conflicto de Casamance se veía venir»

Eso afirma Ibrahima Gassama, periodista y figura fundamental para la comprensión de este episodio, ya que sus programas radiofónicos, “Espacio de Paz” primero, en Sud FM, y “Encrucijada de la Paz”, posteriormente en Zig FM, fueron determinantes para dar a la población una información equilibrada sobre qué estaba pasando en el territorio.

“Antes de que estallara la crisis se vivían varias situaciones sin resolver que generaban preocupación entre la población”, afirma Gassama. Una de ellas fue el estatuto de la Casamance en el espacio senegalés, cuyas particularidades no fueron bien definidas durante el periodo colonial ni tras la consecución de la independencia en 1960.

La distancia geográfica con el resto de Senegal, al que para llegar hay que cruzar otro país, no ayudó a la cohesión. “¿Vas a Senegal?” te decían tus familiares cuando te desplazabas a otra región. “¡Pues saluda a los senegaleses!”, cuenta el periodista que le decían en su infancia.

Las mayores inversiones en el Norte y el descuido de la diversidad étnico-religiosa del Sur por parte de los primeros gobiernos de las independencias generaron un malestar entre las poblaciones casamancesas que fue en aumento con los años. Así comenzaron las reticencias y los conflictos, de índole principalmente territorial. “La tierra es sagrada en Casamance” asegura Gassama, haciendo un esfuerzo por explicarnos en este vídeo los principales hitos de este conflicto tan complejo .

21.636

Personas desplazadas a otras zonas del país

18.914

Personas refugiadas en otros países

76.000

Personas con acceso reducido a servicios esenciales como agua potable

360

Pueblos abandonados durante el conflicto

Pese a los desaires del gobierno central hacia la región sur del país tras la independencia, los casamanceses lograron contener su ira hasta una final de fútbol. El deporte jugó un papel importante en el desencadenamiento del conflicto. En 1979 el equipo Casa Sports de Ziguinchor se clasificó para la final de la Copa de Senegal en Dakar. Era su primera participación y se alzaron con la Copa. La primera vez que un equipo de Casamance ganaba la Copa de Senegal. Fue un hecho histórico que fue ampliamente celebrado por la población, muy orgullosa de la hazaña.

Al año siguiente, el equipo se clasificó de nuevo para disputar otra final de la Copa de Senegal, esta vez contra un equipo diferente de Dakar en la contienda. En el partido, el árbitro pitó un penalti a favor del equipo de la capital. Desde el Casa Sports consideraron que se había favorecido claramente al combinado de Dakar y perjudicado al de Casamance. Se produjeron enfrentamientos. El partido terminó en caos debido a una violenta pelea. La afición exclamó: «Volvamos a casa, a Casamance, ya que nuestros parientes en Senegal no nos tratan como seres humanos». Entonces decidieron volver y organizar una marcha de protesta, que fue duramente reprimida por las autoridades descentralizadas del gobierno.

El inicio del conflicto abierto. Un conflicto que, como vimos, venía de largo.

Del bosque sagrado a las mesas de negociación de paz.

Existe una imagen muy extendida que identifica las guerras como un asunto exclusivamente masculino. Sin embargo, los estudios feministas sobre los conflictos armados han mostrado que las mujeres nunca han estado ausentes de las guerras: han participado de formas muy diversas como combatientes, colaboradoras, mediadoras, líderes comunitarias, constructoras de paz o sosteniendo la vida cotidiana en contextos de violencia.

En Casamance, las mujeres también desempeñaron papeles diversos a lo largo del conflicto. En determinadas comunidades, algunas mujeres participaron en rituales tradicionales de protección espiritual de los combatientes —conocidos como «armado místico»—, una práctica vinculada a las creencias locales y al papel que determinadas mujeres desempeñan en la vida ritual y comunitaria. No se puede saber mucho más de lo que ocurre en estos rituales, en los que las mujeres dialogan con los espíritus del lugar, pues forma parte de un proceso secreto y sagrado para ellas.

Nos lo cuenta Seynabou Male, fundadora de la organización de mujeres USOFORAL, quien también indica que tras este primer apoyo, ellas decidieron tomar distancia. Según Male, cuando las mujeres vieron la desestructuración social y la pérdida de valores que estaba causando el conflicto, decidieron retirarse al bosque sagrado. Al salir cambiaron de estrategia: la guerra debía cesar. “Las mujeres somos protectoras de vida”, afirma.

Como veremos en los siguientes textos, las mujeres son protagonistas de la construcción de esa paz comunitaria cotidiana, la de los pequeños y persistentes gestos, que vamos a poner en relieve. Pero también han jugado un rol político importante en estas décadas y quieren seguir jugándolo. Escuchemos cómo nos lo cuenta Seynabou Male en este vídeo.