Existir

La carretera hacia Nyassia desde Ziguinchor está llena de controles de policía. Se le conoce como “el pueblo mártir», porque fue una de las localidades más afectadas por el conflicto. Las poblaciones vivieron un par de décadas entre fuego cruzado, sufriendo los enfrentamientos entre militares y rebeldes en su territorio.

Hoy alcaldesa de Nyassia, Justine Manga (1981) tiene un amplio abanico de vivencias respecto al conflicto. La época más dura, la de los fuegos cruzados, la encontró en medio de su trayectoria académica. Los cursos eran inestables, había parones constantes y la situación era difícil para profesorado y alumnado, que asumía grandes riesgos para seguir la escolarización. Más adelante, Manga ocupó diferentes responsabilidades en el movimiento de sociedad civil de mujeres, con gran implicación en los procesos de sensibilización de las poblaciones para mejorar la cohesión social.

En el ejercicio de sus diferentes roles y pese a los múltiples retos que se presentan en este proceso, Justine Manga siempre percibió uno como prioritario: el acceso de las poblaciones al registro civil.

Ella lo cuenta así:

“El problema del registro civil está estrechamente ligado al problema del desplazamiento. La población de las primeras aldeas desplazadas tenían casas de paja en su mayoría, y muchas se incendiaron, por lo que la gente lo perdió todo, incluso documentos de registro civil que no habían llevado consigo en la huida.

La mayoría de estas poblaciones se dirigieron hacia Guinea-Bissau. Llegaron allí, sus hijos crecieron sin papeles, se casaron, tuvieron hijas e hijos y seguían sin tener la documentación, lo que significaba que el problema se agravaba.

Cuando se produjo el retorno, la gente volvió sin papeles y al querer escolarizar a sus hijas e hijos, este asunto se convirtió en un gran problema. Dificultades para acceder a la educación, incluso a trabajos. Como resultado, ese joven al que se le niega su derecho a tener una identidad y un medio de vida podría irse a luchar, hacer algo malo o robar para conseguir dinero”.

Es así cómo empieza a comprometerse con proyectos concretos como las campañas de sensibilización sobre la importancia de estos procedimientos, organización de audiencias foráneas o la creación de dos centros auxiliares descentralizados de registro civil en Kaguitte, con el fin de que la población que está más aislada geográficamente tenga mayores facilidades de acceso. Actualmente desde el ayuntamiento de Nyassia trabajan en la digitalización del servicio, siendo uno de los municipios más avanzados en esta materia en Senegal.

“Como militante, como vicealcaldesa y ahora como alcaldesa, siempre he luchado para garantizar que la cuestión del registro civil estuviera realmente en el centro del desarrollo de este municipio”, sentencia Manga.

Volviendo a Ziguinchor, un mono cruza la carretera ante el coche. De repente, silencio. Se dice que a la primera persona en percibirlo se le concederá un deseo. Todos quieren guardar esta suerte para sí. ¿Un deseo? Tener papeles. Existir.