La carretera hacia Nyassia desde Ziguinchor está llena de controles de policía. Se le conoce como “el pueblo mártir», porque fue una de las localidades más afectadas por el conflicto. Las poblaciones vivieron un par de décadas entre fuego cruzado, sufriendo los enfrentamientos entre militares y rebeldes en su territorio.
Hoy alcaldesa de Nyassia, Justine Manga (1981) tiene un amplio abanico de vivencias respecto al conflicto. La época más dura, la de los fuegos cruzados, la encontró en medio de su trayectoria académica. Los cursos eran inestables, había parones constantes y la situación era difícil para profesorado y alumnado, que asumía grandes riesgos para seguir la escolarización. Más adelante, Manga ocupó diferentes responsabilidades en el movimiento de sociedad civil de mujeres, con gran implicación en los procesos de sensibilización de las poblaciones para mejorar la cohesión social.
En el ejercicio de sus diferentes roles y pese a los múltiples retos que se presentan en este proceso, Justine Manga siempre percibió uno como prioritario: el acceso de las poblaciones al registro civil.