Dormir

Narcise Sagna (67 años) es el jefe del pueblo de Bagame, que hoy no existe. Un jefe de pueblo sin pueblo. En 1991, un ataque imprevisto obligó a desalojar a las 45 familias que allí vivían, unas 500 personas, sin nada. Sin ganado, sin maletas, sin lugar a donde ir. La mayoría se refugió como pudo, cruzando la frontera sur hacia Guinea Bissau o en la periferia de la ciudad de Ziguinchor, a unos 40 kilómetros hacia el norte. Algunas familias continuaron después hasta Gambia. El pueblo se dispersó.

Él y su familia se acomodaron en Ziguinchor, en una casa somera. Sin acceso a sus plantaciones ni a sus rebaños, se vieron obligados a reconvertirse profesionalmente. “Hemos hecho de todo aquí, mi mujer es trabajadora doméstica y yo acabo de jubilarme después de quince años trabajando en una empresa de seguridad donde cobraba 60.000 francos cfas al mes (90 euros)” afirma. “Ahora soy consciente de la riqueza que teníamos: nuestras tierras, vivir de lo que cultivas”.

En la parte de atrás de su domicilio instaló un fetiche en honor a su madre. Allí la honra anualmente en una ceremonia a la que invita a sus antiguas vecinas y vecinos de Bagame y que se ha convertido en un evento convivial importante para todas las personas, sean de etnia diola o manjak. “No queremos perder los valores de la vida comunitaria ni la memoria del pueblo” sostiene. “Somos la última generación en haber crecido allí”.

Mientras habla, Narcise mira el teléfono con regularidad. Está esperando la confirmación de del grupo de WhatsApp, unas 70 personas, para organizar la próxima reunión de Bagame. Tarda unas 5 horas en moto para avisar a las familias que están en Guinea Bissau desconectadas de la red pero para él es importante organizarse. “¡Hay que volver! ¡Tenemos que recuperar nuestras tierras!” defiende. Para hacerlo, debe darse previamente una operación de desminado, prometida hace un año por el actual gobierno pero que tarda en llegar. “No nos dejan ir, pero yo lo haría incluso con el riesgo de toparme con una mina. Mi sueño es volver a dormir en casa”.